20 de enero del 2012
Consuelo
Puede que no haya un tiempo mejor para darse cuenta de la presencia y el poder del amor de Dios que cuando uno necesita consuelo. Si he sufrido una pérdida o una desilusión, quizás sienta el corazón roto, pero al estar dispuesto a ser elevado por el Espíritu, soy consolado. Toda tendencia de "cargarlo solo" desaparece al recordar que soy amado por Dios.
Si fallo física o emocionalmente, invoco el poder de Dios para que me fortalezca. Sabiendo que soy una expresión del amor divino, experimento una curación física y emocional. Tomo las decisiones que debo tomar, realizo las tareas que antes parecían imposibles. El amor de Dios fluye por medio de mí al abrir mi corazón y mi vida al amor divino.
Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme a lo que has dicho a tu siervo.--Salmo 119:76
No hay comentarios:
Publicar un comentario